Las primeras diez economías del Planeta

Ante todo que la economía social y solidaria es un fenómeno relevante y que es muy dudoso cuestionar su potencial para transformarse en economía de escala, por el mero hecho de que ya lo es.  Acabamos de constatar que la riqueza producida en un sólo país supera el PBI de varias economías nacionales.

Ante los cuestionamiento del pensamiento económico “ortodoxo”, la conclusión es que más bien las leyes de la economía no son suficientes para explicar la existencia y el desarrollo de esta realidad. En todo caso, no se puede explicar desde la versión del capitalismo actualmente aplicado en gran parte del mundo. Hay que utilizar entonces las herramientas correctas que permitan comprender cómo e posible que haya empresas y fenómenos empresariales que se desarrollan sin tener como prioridad y valor absoluto el el eficientismo y la maximización de las ganancias, más bien teniendo como norte de estas actividades valores como la gratuidad, la solidaridad, la reciprocidad…

Por otro lado, la enorme utilidad social de la Economía social y solidaria la coloca sin duda como un “tercer actor” económico, junto al Estado y a las empresas “privadas” (para definirlas de alguna manera), necesario para afrontar los desafíos de una globalización que avanza desbocada, inyectando en ella valores que pueden humanizarla.

Quizá ese “otro mundo posible”, del que a menudo se habla, ya existe. La cuestión es más bien corregir nuestra mirada para poderlo ver.